viernes 12 de junio de 2009

Subversiones

(fragmento de un pequeño poemario muy adolescente. Falta el "Allí")

Subversiones.

III

Cuando pongo nombres a las cosas
se vuelven contra mí.
Por eso he inventado un discurso de ausencias
que es el mundo que ahora piso.



IV

¿Cómo es posible creer en algo que tú no has creado?
Es como escupir con la saliva de otro en tu propio rostro.


V

Quisiera escribir sobre carne cruda,
pero no hallo –¡ maldita sea!- la fórmula
que reduzca mis pretensiones
a un símbolo sutil
que no hiera sensibilidades.


VI

Los pezones son como las palabras,
cuando los rozas con la lengua
se desperezan para enunciar su existencia.
Esa es su acción constitutiva.

Su realidad completa pero dormida.



VII

Impongo las leyes de gravitación a aquello que se muestra como lo más elevado.
No temo aquello que no me puede tocar. Sólo existe aquello que tiene efecto.
Sólo existe el alimento. Sólo.
Porque la esencia del mundo no es la conciencia sino el estómago.





Aquí


VIII

Persiste en mí aquel temblor.
Una ciudad limpia,
un cielo claro,
un silencio acogedor
y en ese instante,
precedido de una luz violeta,
un terremoto interno.


IX

No quiero decir nada.
Sólo resolverme en tres imágenes.
El agua en su inmensidad.
Una patada en el estómago.
Un brote de verde en la palma de la mano.


X

No noto aquella fluidez
que me otorgaba la inocencia,
la bendita ignorancia,la esperanza en lo inútil.

Sólo me queda la certeza del caracol:
Una casa atada a la espalda.

1 comentarios:

rhinslumber dijo...

Así que los pezones son como las palabras no? Yo diría que son como ranas croando al atardecer, pero bueno...