¿Qué busco con este texto? Siento que escribiendo esto debo de tener tanta precaución que es muy posible que termine sólo insistiendo en la lectura de este libro, como mínimo, o como máximo, si es posible, de toda la triología de Primo Levi compuesta por Si esto es un hombre, La tegua y Hundidos y salvados. Haría bien en callar aquí y dejar de un lado mis consideraciones. Pero tengo tanta ansiedad por expresar todas mis reflexiones que me daré un margen, no sin antes advertir de ciertas precauciones preliminares.
Cuando se trata un tema tan peculiar como este que es el tema de Auschwitz es necesario no precipitarse en sacar conclusiones de un testimonio tan directo y objetivo como el de Primo Levi. De todos modos, nos equivocaríamos siempre aunque nuestra método de comprensión sea el más racional posible, el más neutro, el más distanciado. De cualquier manera, nuestra posición no puede más que ser ajena puesto que aquello que fue Auschwitz no cabe en nuestra imaginación de “hombres libres” como dice Primo Levi. Auschwitz pertenece a otro tiempo pero no a otra época. Se dio en los márgenes de un tiempo límbico que no era el tiempo de la vida, que es el tiempo de todos los que nos llamamos hombres. Trascurrió en un tiempo de muerte y dolor donde la conceptualización es imposible. Como señala Primo Levi, el hecho de que la comprensión sea imposible es un hecho paradójico: Por una parte crea más dolor y por otra, es un alivio que no exista la identificación racional con la crueldad extrema del hecho en sí.
El testimonio de Primo Levi es fundamental. Esta parece una frase estúpida: ¿Fundamental para qué? Fundamental, como señala Antonio Muñoz Molina, para la creación de una conciencia política sólida que entiende la humanidad, en el sentido más inmediato del término, como el único valor base de la existencia.
Primo Levi escribe su testimonio con el estilo de aquel que quiere dejar constancia de los hechos con un ánimo de objetividad, como un testigo ante un jurado. No juzga, así, pero tampoco concede un perdón blando (cristiano) a aquellos que le marcaron la carne como se marca el ganado. Él nos exhorta, nos dice literalmente “Vosotros sois los jueces”. De este modo, leer este libro es adquirir un compromiso. Este compromiso es lo que hoy en día llamamos “Memoria histórica”. La necesidad de juzgarnos desde la historia con el fin, no de remendar el pasado (como se piensa, no sin cierta hipocresía de manipulación y patetismo), sino de adquirir una conciencia de lo humano en el presente y construir a partir de ella un cuerpo de valores mínimos y máximos. Juzgar el pasado no es juzgar lo particular de una época sangrienta, lejana, sino a nosotros mismos, nuestra sociedad presente. Uno de los puntos más importantes de su reflexión es esta: Aquellos que operaban en la gran maquinaria de muerte nazi no eran monstruos sino hombres comunes que habían sido educados para obedecer sin preguntar y sin preguntarse. Primo Levi nos alerta: El fascismo no ha muerto, sólo está escondido y se manifiesta y se manifestará de otras maneras, también en nosotros mismos. La única medicina preventiva es el desarrollo de un espíritu crítico y participativo. No delegar todas las responsabilidades en la autoridad. No conformarse sólo con votar en las elecciones. Adquirir un compromiso con todos nuestros semejantes y desconfiar de las verdades absolutas y perfiladas. Formular preguntas, meditar y sobretodo, exigir respuestas.
Por supuesto, estos temas tienen una actualidad dolorosa. Hemos asistido con medias vergüenzas a la guerra de Irak, a Guantánamo, al asesinato de periodistas, a abusos políticos, a tramas corruptas y mafiosas de todos los gobiernos del mundo, incluido el nuestro, a la privación de derechos mínimos de pueblos que ya los habían conquistado con esfuerzo y sangre, a medidas de control escandalosas de la libertad y los derechos, a la persecución ignominiosa de minorías, a populismos virulentos, y, en definitiva, a un largo etcétera no menos alarmante.
Hemos sido blandos por una suerte de opio, de consenso con la injusticia, de silencio cómodo, de estómagos satisfechos y mentes sobrestimuladas. Sé que no estoy diciendo nada nuevo y tan sólo mi fin ahora es rescatar el famoso poema de Primo Levi para, en la medida de lo posible, despertar una conciencia activa en todos, empezando por mí:
Si esto es un hombre
Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerar si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no,
Considerar si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal.
Pensad que esto ha sucedido:
Os recomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.
4 comentarios:
Enrique Paradas lo había dejado claro en uno de sus poemas:
El hombre, para ser hombre,
necesita haber vivido,
haber dormido en la calle
y, a veces, no haber comido
Finalmente tendre que empezar a leerme la triología completa porque me has metido la ansia lectora en el cuerpo. Sigue reflexionando y nunca tengas miedo por hacerte hablar. Pues quien quiere hacerse ver, se hará comprender.
A veces uno se pierde en problemas insignificantes. Y se olvida que vive en un mundo que está en constante funcionamiento. A veces nos dejamos adormecer por las trampas de nuestra propia vida cotidiana y nos alejamos de las causas nobles, de los deseos de cambio y de las perspectivas humanas. ¿Y todo eso para qué? Para encerrarnos en nuestra botella existencial y olvidarnos que hay un mundo ahí fuera.
Siempre reconforta saber que en medio de este caos comparto inquietudes y rabias con alguien.
Bikos!
ahora que has dejado de hacer/te la pelota gratuitamente te tienes, por fin, de una vez. Y yo sólo te amo porque eres libra. las dos estamos contentas. los ingleses y los franceses se añoran, y tú harías buena pareja leyendo a Azorín, querida.Bs-
Me encantan los oscurantistas. Eres suficientemente hermosa, seguramente. Gracias por tus palabras de consuelo. No podía vivir sin tu aceptación.
Publicar un comentario en la entrada